LA JERARQUÌA DEL HOMBRE EN EL REINO DE LO VIVIENTE.

En la actualidad, el hombre esta subordinado a las leyes del cosmos y regulado por ellas. Como cuerpo, el hombre es un àtomo en el cosmos, un eslabòn en la cadena de seres vivientes. Como espìritu, el hombre es dueño de sì y libre, sueña con muchos supersensibles y vigila un horizonte infinito. Tenemos conciencia de nuestra vida inferior, sentido de responsabilidad de nuestras acciones y conocimiento de nuestra experiencia. El hombre es un ser de la naturaleza, pero al mismo tiempo la trasciende. Comparte con los seres naturales, en todo lo que se refiere a su ser natural, pero se distingue de ellos porque posee dimensiones espirituales que le hacen ser persona humana. El ser humano no esta determinado por la naturaleza, sino sometido a su propia fuerza creadora. El hombre no es un simple ser como otros seres, sino que se pregunta y se interpreta asimismo. La inperfecciòn del hombre es la que , en su compensaciòn, empuja a la autocompensaciòn que le dice como puede perfeccionarse.

Leonardo Da Vinc

El hombre ha sido dotado por la naturaleza sòlo de ciertas predisposiciones espirituales. Tiene la conciencia de que èl es su propio escultor de cultura. El hombre està dotado de infatigable dinàmica, de aquel insaciable anhelo de lo siempre nuevo. “El hombre no vive solamente, sino que conduce su vida” (Echelen). Pensemos, a cuànto se atreviò la naturaleza, al confiarle la razòn y la libertad a una organizaciòn tan dèbil; la balanza de lo bueno y lo malo, lo falso y verdadero, depende de èl. Êl debe elegir, en èl se dan igualmente la perfecciòn y la corrupciòn; y nadie sino èl mismo ha de decidir si quiere tomar el camino hacia arriba o hacia abajo. En lugar de aquello que en los demàs seres es naturaleza permanente, en el hombre existe lo que èl mismo hace de sì en cada caso. No se basa en ningùn plan, èl se proyecta asimismo, èl no es, sino que llegarà a ser; siempre lanzado y vuelto a lanzar hacia un futuro virgen; llegarà a ser lo que quiera ser. Por ello, “el cobarde se hace cobarde, el hèroe se hace hèroe; para el cobarde hay siempre la posibilidad de no seguir siendo cobarde, y para el hèroe, la de no ser ya hèroe. El hombre es en cada caso que realiza, inevitablemente libre. Pero tambièn, es imprescindible enfatizar el gran poder del amor. Sin amor la vida no serìa digna de ser vida. Con amor se tiene clara conciencia del destino del hombre. El amor es una actitud peculiar y permanente del espìritu. El amor supone abundancia de la vida interior.

Por otra parte, para el animal, el mundo se divide entre lo comestible y lo no comestible, lo del mismo sexo y lo de sexo diferente, lo tranquilizador y lo angustioso; aquello en lo que no tiene ningùn interès no existe. El animal està esencialmente incrustado y sumido en la realidad vital, correspondiente a sus estados orgànicos, sin aprehenderla nunca objetivamente. El animal gobierna su conducta por instintos naturales. Las impresiones de parte del mundo son para èl , sòlamente señales que ponen en marcha un mecanismo de conducta previamente dispuesto, en su mundo circudante, estrechamente limitado y especializado. En el animal, la naturaleza no solo indica su destino sino que lo realiza. En cambio al hombre, la naturaleza le entrega su destino y le deja su realizaciòn a èl mismo. Por eso, la naturaleza es el esquema del hombre, èl solo tiene que llevar este esquema, se le ha dado la libertad. La posiciòn del hombre es estar dentro de su propia perspectiva, y fuera del mundo. Con ayuda de su propia reflexiòn debe decidir por si mismo su conducta, su manera de utilizar el mundo y de instalarse en èl. Èste es el fundamento de la posibilidad de todas las formas superiores de Introspecciòn, autoexamen y autoeducaciòn. Por eso el hombre constituye en la jerarqìa de los seres, la cumbre. Asimismo, hay que precisar que para el animal, la vejez significa sòlo la decadencia. Pero la vida del hombre, aùn con su vitalidad decreciente, sigue estando en su cima y sigue siendo llena de sentido, aunque las fuerzas fìsicas retrocedan, las espirituales pueden mantenerse; la mirada de la inteligencia se agudiza, cuando la penetraciòn de los ojos empieza a desfallecer.( Sòcrates-Alcibìades) ………...Referencias: “Antropologìa Filosòfica”. Landmann, Max Scheler.

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