EL GRAN PODER DE LA PALABRA

Lo innombrado es ignorado, la palabra es el punto de partida de todo lo que es humano. La correspondencia entre los hombres y el mundo pasa siempre por la meditaciòn de la palabra. Èsta es a la vez la que nombra la realidad, es referencia y signo que determina todas las representaciones. La palabra es una condiciòn necesaria y el medio de formaciòn y existencia del concepto. Èste es la imagen de la realidad objetiva en el cerebro de cada individuo. Mientras no haya palabra ni oraciones, no hay pensamientos abstractos, ni juicios ni oraciones. Por ello, la palabra es una de las herramientas màs poderosas que tiene el Ser Humano; pero la palabra sòlamente tiene sentido cuando hay alguien para recogerla y para escucharla; el pensamiento es vital si se lo comparte. El encuentro entre el yo interior y la infinidad de lo exterior se produce a travès de las palabras. Es decir, la palabra es el punto entre lo ìntimo subjetivo y lo externo circundante que enlaza entre el yo y el nosotros. Las palabras nombran la predecibilidad de todos los destinos, la voluntad de los hombres por descifrar su tiempo pasado, presente y futuro. Para los cientìficos griegos, las palabras eran representaciones, pronunciarlas, equivalìa a evocar lo nombrado con todas sus cualidades esenciales.

Palabras que ofenden

La palabra es el punto de partida de todo lo que es humano, como los pensamientos, los conceptos y raciocinios que nacen en la mente de las personas durante el proceso de las actividades sociales. El pensamiento abstracto se refleja en el pensamiento del hombre, lo que existe de manera general y objetiva, independiente de las conciencias de las personas en los objetos y procesos de la naturaleza y de la sociedad. La palabra es una de las herramientas más poderosas que tiene el Ser Humano; es creadora de los màs bellos sueños, pero tambièn creadora de funestas realidades. Una palabra expresa nuestro yo mas ìntimo; hay circunstancias en que una sola palabra es capaz de arreglar una amistad, sellar un matrimonio para siempre o borrar nuestras culpas; pero hay un lado oscuro que la grita y la estrangula. La palabra tiene un enorme poder; puede ser fuente de belleza de poesìa, de amor, de vida; con las palabras podemos crear, y tambièn destruir. La palabra tiene el poder de dar forma a nuestro universo interior y exterior. Pero, cuidado, a las palabras no se las lleva el viento; su poder es una energìa poderosìsima que hay que tener siempre presente, sobre todo en esas palabras que nos decimos a nosotros mismos: Una palabra alegre puede iluminar el dìa; una palabra oportuna, puede aliviar la carga; una palabra de amor, puede dar felicidad. Las palabras que pronunciamos no son lanzadas al aire; al contrario, son elementos de influencias que pueden no borrarse nunca. Por eso, si digo no puedo, es cierto ¡No puedo!; pero si digo ¡Sì puedo!, tambièn es cierto porque lo he dicho. A las palabras no se las lleva el viento, porque quedan enganchadas en nuestra mente, y asì van dirigiendo nuestra vida por el camino que le vamos indicando. Porque por tus palabras seràs justificado y por tus palabras seràs condenado (Mat.15:18). Las palabras constituyen realidades externas e internas, y eso, es algo que debemos tener muy presente, dìa, a dìa………….REFERENCIAS: «Pensamiento y Lenguaje»(D:P. Gorski), «Què es la Literatura» (Jean Paul Sartre), Marìa Luisa Montero.

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